
El gato duerme de 12 a 16 horas al día. Dato que no debe sorprender a nadie pues ver a un gato durmiendo en la ventana o en la bodega de la tienda de la esquina es algo muy común. El gato realengo se acurruca en un rincón seguro a dormitar, el gato domesticado que tienes en casa prefiere un lugar que huela a ti. Este puede ser tu sillón favorito, la ropa que acabas de secar, tu falda o por supuesto tu cama.
Dormir con tu gato puede ser maravilloso, pero también puede convertirse en una pesadilla. De seguro tratará de acomodarse donde quiera. De repente despiertas y te encuentras al borde de la cama mientras el gato duerme estirado y feliz. Y no solo eso, también decidirá cuándo es hora de levantarse. Al gato le gusta levantarse temprano, antes de que salga el sol... mucho antes de que suene tu reloj despertador. Y no te levanta suavemente, te levanta con maullidos en frente de tu cara para que sea tu primera impresión de tu nuevo día.
Estoy siendo un poco exagerada lo se, porque la verdad del caso es que un gato adiestrado es un gato feliz... y es el que termina durmiendo a los pies en tu cama.
Foto: Glorimar Anibarro
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